La lectura para pequeños y grandes es un motor transformador de nuestra realidad presente, por lo que resuelve al transportarnos a situaciones hipotéticas y personajes tan distantes o cercanos como los queramos.

Esta gran capacidad de permitirnos liberar nuestra mente independiente del espacio que estemos ocupando sea grande o pequeño, obscuro o iluminado, tenemos que apreciarla y atesorarla en momentos en los que nuestras acostumbradas libertades se ven coartadas por razones más halla de nuestra voluntad.

Es la lectura para grandes y especialmente para adultos un tesoro que bien orientado puede ser un gran desfogue para todo el estrés que implica estar ocupando por tanto tiempo un espacio y donde la interacción con las mismas personas puede tornarse desgastante.

Para los más pequeños, introducirlos a la lectura con un cuento o una fábula en donde por lo general hay una lección intrínseca inmersa en el desarrollo de la historia, no solo los proyecta fuera de sus cuatro paredes, si no que deja un componente reflexivo frente a lo leído, es quizá el método más efectivo para adquirir o reforzar valores transversales de manera autodidacta y comparativa.